

Este ecosistema se caracteriza por una vegetación tropical con crecimiento macollante y perenne, de estrato continuo constituida principalmente por gramíneas y ciperáceas. Asimismo, está asociado a suelos distróficos (bien drenados, bajos en nutrientes y originados de sedimentos aluviales antiguos), y sometidos a un clima con marcada estacionalidad (una época de lluvia intensa y otra sequía […]
Este ecosistema se caracteriza por una vegetación tropical con crecimiento macollante y perenne, de estrato continuo constituida principalmente por gramíneas y ciperáceas. Asimismo, está asociado a suelos distróficos (bien drenados, bajos en nutrientes y originados de sedimentos aluviales antiguos), y sometidos a un clima con marcada estacionalidad (una época de lluvia intensa y otra sequía extrema).
Las especies de plantas dominantes en las sabanas al norte del río Orinoco suelen ser tolerantes al fuego. La gramínea de mayor abundancia relativa es Trachypogon spicatus. El componente leñoso puede estar ausente y, cuando aparece, las sabanas pueden ser de poco a densamente arboladas, constituidas por especies arbóreas de no más de 5 m. En las sabanas, generalmente, se mantiene una ganadería de tipo extensiva.